
Nueva peregrinación a un santuario mariano.
El pasado 23 de marzo, miembros de la Asociación de María Auxiliadora
(ADMA) de nuestro Colegio salesiano de Rota, hicimos una nueva peregrinación
a un santuario mariano, y esta vez, al de Ntra. Sra. de los Remedios, situado
en el bello y singular pueblo de Olvera. El santuario se haya situado a unos
dos kilómetros de la ciudad, la cual forma parte de la ruta de los
pueblos blancos y está situado entre las provincias de Málaga
y Sevilla, y a unos 120 kilómetros de Rota.
Este santuario de estilo barroco, fue construido en el siglo XVIII, y en él
recibe culto, la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, que fue coronada por
el Arzobispo de Sevilla Don José María Bueno Monreal, en el
año de 1,966.
La celebración de la Eucaristía, principal motivo de nuestra peregrinación, estuvo a cargo de nuestro Animador, Don Manuel Bravo Fernández y en ella participaron todos los peregrinos, que, previstos de panfletos confeccionados para tal evento, contenían los cantos, lecturas, salmos, peticiones y acción de gracias, que les fueron entregados a cada participante momentos antes de la entrada en el santuario, pudiendo así, participar real y vivamente en la celebración de la Fracción del Pan. Después de la celebración eucarística, pasamos todos por el camarín de la Virgen y así poder estampar en su un beso de agradecimiento por los favores recibidos por parte de la Santísima Virgen de los Remedios.
Aunque el verdor de los campos, el color ocre de la tierra recién arada y las alturas de la cercana Sierra de Lija nos atraía, y su contemplación se podría haber prolongado por horas interminables, nuestra cita con el restaurante con el que habíamos concertado el almuerzo, reclamaba nuestra presencia; así que siguiendo nuestro horario, tomamos de nuevo el autobús hacia el centro de Olvera donde celebramos un estupendo almuerzo que, haciendo honor a la verdad, fue extraordinario, por la calidad de los alimentos que nos sirvieron, así como por el agrado y simpatía del servicio. Después de una sobremesa con palabras de agradecimiento hacia el dueño del local y hacia el personal de servicio, y después de pagar nuestra factura, nos encaminamos nuevamente hacia el autobús para dirigirnos hacia la cercana población de Seteníl de las Bodegas.
Después de coronar cierto número de montes y de transitar por una más que sinuosa carretera, llegamos a Seteníl por la parte alta de la villa donde nos dejó el autobús. Las empinadas y estrechas calles de Seteníl, nos obligaban a caminar despacio y aunque el tipismo de la población es inigualable, nuestra atención estaba más atenta mirando donde pisábamos para no caernos, que por contemplar el tipismo singular y el enclave estratégico de la población. Lo cierto es que un receso después de la bajada, nos sentó a todos de maravilla.
Nuevamente, y a la hora prevista, nos encaminamos hacia la parada de autobuses donde nos esperaba nuestro agradable y simpático "Belíca" para dirigirnos hacia nuestro punto de partida, al cual llegamos a las nueve de la noche.
Una jornada inolvidable que seguramente ha establecido vínculos de
nuevas amistades y hermandad entre los que tuvimos la suerte de peregrinar
al santuario de Ntra. Sra. de los Remedios en la bella ciudad serrana de Olvera.